Sirbino Probetus, ha logrado lo que muchos sueñan, construir un portal espacio-temporal. Ha conseguido viajar a través del tiempo con la ayuda y la compañía de su fiel amigo y robot R-26. Entre sus múltiples viajes, la Roma del 79 a. C. será uno de los destinos.

Roma, el centro del mundo durante largos siglos y capital de uno de los imperios más poderosos, no era un remanso de paz y civismo como se podría pensar de un lugar tan avanzado para su tiempo.

La realidad es que las luchas por el poder también teñían de sangre las calles de la ciudad. Multitud de guerras civiles, rencillas y luchas políticas eran más comunes de lo habitual. Es por eso que descargar la violencia en el Anfiteatro de Roma a base de espectáculos a vida o muerte era un buen escape de la vida cotidiana.

El Anfiteatro de Roma.

Allí tenían lugar los combates entre esclavos convertidos a gladiadores, entre fieras o las ejecuciones de prisioneros o criminales. Aunque parezca extraño, también había voluntarios entre los gladiadores: personas con pocos recursos que preferían jugarse la vida en la arena en lugar de malvivir en las calles.

Además, los gladiadores vivían y se preparaban en las llamadas escuelas de gladiadores. En esos recintos, combatían y entrenaban cada día a la espera de lucirse frente a la plebe romana, pues no todos los combates, aunque los perdieran, significaban la muerte. Si la plebe los quería, podían sobrevivir gracias a su favor.

Uno de los gladiadores más famosos de la historia fue Espartaco.

Espartaco el Gladiador.

Según cuenta Plutarco, Espartaco pudo haber nacido en la antigua Tracia. Antes de ser gladiador, fue soldado romano pero desertó y sufrió uno de los fines más comunes para los desertores: ser degradado a esclavo y llevado, primero a una cantera, y luego a luchar a Roma para divertir a la plebe.

Sin embargo, Espartaco no fue un gladiador convencional así como tampoco lo fue de soldado, pues llevó a cabo una revolución con sus compañeros esclavos. Huyeron de la escuela de gladiadores y pusieron en jaque a la mismísima Roma, que no conseguía acabar con ellos.

Espartaco y sus hombres lograron escapar de Roma y engrosar sus filas, hasta tal punto que derrotaron al pequeño ejército que Roma envió. Las formas en las que Espartaco y sus hombres lograron escapar y superar todos los obstáculos fueron casi legendarias, de modo que Espartaco se convirtió a la vez en una figura temida y admirada para Roma y sus vecinos.

Otros gladiadores famosos:

Dentro del anfiteatro se dice que tenía lugar un espectáculo sin precedentes: combates de gladiadoras. Entre ellas, algunas destacaron hasta pasar a la historia y dar pie a esta creencia, como Amazonia y Achilia.

Igualmente, el gladiador Carpoforos se hizo famoso por luchar exclusivamente contra bestias salvajes como tigres, panteras y osos. Fue llamado por ello “bestiarii”.

En Somos:Probetus tendremos oportunidad de conocer a varios de los gladiadores más famosos de Roma y participar en un hecho histórico que revolucionó las tripas del Imperio Romano.

Próximamente en cARTEm.

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